Como no, me refiero al GATO. Este es el dilema que se ha creado con la nueva Ley de Bienestar Animal:
España se ha dividido entre quienes defienden la biodiversidad y quieren desproteger al gato para poder eliminarlo sin más preguntas—algo que llevan intentando desde hace 40 o 50 años sin éxito, logrando más bien lo contrario—y quienes quieren defender tanto al gato como a la biodiversidad, aunque los primeros piensen lo contrario.
¿Cómo se consigue esto último? Muy fácil:
- Identificación obligatoria: Se debe establecer por ley la identificación mediante chip de todos los gatos de particulares, incluidos los de fincas sin control sanitario ni de gestión. Esto evitaría el abandono, que es la principal causa del aumento de gatos, y concienciaría sobre la importancia de que los gatos domésticos no deben salir a pasear.
- Esterilización masiva: Se debe potenciar la esterilización de todos los animales que no tengan un interés reproductor por raza o cría. Así se evitarán camadas no deseadas, que terminan en abandono al superar la capacidad de quienes los cuidan.
- Método CER: A diferencia de lo que dicen quienes buscan desproteger al gato, este método no fomenta ni multiplica los gatos de vida libre; al contrario, su objetivo es controlar la población y garantizar su control sanitario. Con el tiempo, las colonias se reducen de manera natural hasta que no quede ningún gato en la calle. Esto se ha demostrado: cuando una colonia está completamente controlada y no aumenta su volumen, su número disminuye progresivamente, generando conformidad tanto en cuidadores como en vecinos. Si además se aplican los puntos 1 y 2 para evitar abandonos, el objetivo está cumplido.
- Colonias controladas y bienestar felino: Los gatos en colonias bien gestionadas dejan de vagabundear. Si cuentan con refugio, alimento y zonas de descanso, ya no necesitan desplazarse en busca de comida o hembras en celo. Como ejemplo, en mi colonia había un gato negro que aparecía cada cinco días. En ese tiempo, ¿cuánto podía recorrer? Sin embargo, una vez castrado y adaptado a la colonia, dejó de desplazarse.
Conclusión: Proteger la figura del gato es la mejor estrategia para proteger la biodiversidad.